Archive for the 'Duelos' Category

Profundo Hades

En sueños vislumbré el profundo Hades,
inocente descendí por un sendero
que bordeaba las paredes del oscuro Averno,
bebí con avidez en las aguas de las riberas del Aqueronte,
humedecí mis pies en el Cocito,
me preparé un reconfortante té
con las corrientes del Flegetonte,
me alejé cautelosa del Estigia
y en la suave corriente del Lete floté ligera.

A lo lejos mi madre, de pie,
cristalizada estatua,
torre, placenta,
tibieza ausente,
fatal umbilical cordón,
cuencas vacías,
confiada iba, cabeza al frente;
se fue alejando mientras Caronte
triunfal escolta, boga eficiente,
la conducía al profundo Hades.

Marta Restrepo
Abril 19 de 2008

Pausa

Las tijeras, perezosas, reposan contra el dintel del portalápices de vinilo transparente. Una resma de papel me mira fija y busca mis pupilas. Una hilera densa de palabras crudas se me agolpan aquí dentro; no están listas todavía.

Apago el computador y deslizo hacia atrás la silla de rodachines; me levanto. El paño gris cobalto de la silla en reposo en ausencia mía se aprieta contra la madera tibia del escritorio. Mis objetos hibernan somnolientos, me esperan confiados.

La luz en gradientes tenues se diluye en retirada y el mundo imperceptible vira de polícromo a inconscientes grises. La bruma en mi ventana se aletarga y todo parece entrar en pausa.

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Sumergida en El Subterráneo

Hay personas que marcan tu vida y jamás llegan a enterarse de que lo hicieron. En mi vida, Francisco Espinal, conocido como “Pacholo”, fue una de ésas.

Fueron muchas las tardes y las noches en las que desde los últimos años de mi adolescencia, programación en mano, meEl Subterráneo fui para “El Subterráneo” a ver, una por una, las películas que formaban el listado del mes. El placer que sentía sentada viendo las cintas que Pacholo había escogido (dentro de sus posibilidades) fue uno de los factores que influyeron de manera definitiva a la hora de escoger mi profesión.

No siempre eran películas impecables, lo recuerdo. El encargado de la proyección, José Román Ramos, cada noche las privaba de unos cuantos fotogramas, porque no había noche en la que no tuviera que remendarlas mientras el público esperaba pacientemente. Seguir leyendo ‘Sumergida en El Subterráneo’

Secuestro express

El asesinato de los 11 diputados caldenses a manos de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que los había mantenido secuestrados por 63 meses ¡es doblemente horroroso! No hay atenuantes. Pero ni siquiera este hecho parece hacernos reaccionar, porque es más de lo mismo. Ya estamos anestesiados. Esas 11 muertes se suman a las de las 1269 personas que han muerto en cautiverio, en los últimos diez años, en Colombia. Como quien dice, ya son 1280 (que se sepa). Y, al fin de cuentas, no pasa nada. Seguir leyendo ‘Secuestro express’

Emmanuel, un símbolo de los horrores de la guerra

Me veo obligada a pasar de hablar sobre maravillas a hablar sobre horrores, porque Colombia es un país donde conviven lo hermoso y lo horroroso. Desde aquí quiero unirme a la convocatoria para el flashmob por la liberación de Emmanuel.

Alguien en Colombia, no sé exactamente quién, creó un blog llamado “Libertad para Emanuel, Clara y todos los secuestrados” y emprendió una decidida campaña convocando a la liberación de Emmanuel, el niño que fue engendrado por su madre en una de las miles de desesperadas horas en las que ha permanecido secuestrada por guerrilleros de las Farc. Yo me uní a la causa del blog y hoy quiero ser una multiplicadora del deseo de convocar alguna muestra de humanidad por parte de sus secuestradores. Seguir leyendo ‘Emmanuel, un símbolo de los horrores de la guerra’

“Quién fuera”, de Silvio Rodríguez

Con esta canción, “Quién fuera”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, me echó al bolsillo, o mejor, me robó el corazón, Álvaro Diego, mi difunto ex marido (ya estábamos separados cuando se murió), hace ya muchos años. Digamos que fue “nuestra canción”. Todavía, al oírla pequeñas descargas de adrenalina me invaden el torrente sanguíneo. Hoy la busqué en YouTube y encontré esta versión.

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Otra canción que asocio con él es “Wish you were here”, de Pink Floyd, porque esa era la que más le gustaba en la vida. A mí también me encanta. Inclusive, una vez, mientras estábamos sentados frente a la chimenea de la finca en la que vivíamos, mientras la oíamos, un par de lágrimas de emoción le rodaron por las mejillas. Y esa imagen se me quedó grabada en la memoria.

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Wish you were here

So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change? And did you exchange
a walk on part in the war for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We’re just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground. What have we found?
The same old fears,
wish you were here.

Este pequeño ataque de nostalgia me surge porque hace ya unos días cumplió seis años de muerto y desde hacía rato quería hacerle un minihomenaje póstumo virtual. Lo quiero y siempre lo voy a querer desde el recuerdo; pero es un recuerdo que ya no duele. Sobreviví, no hay duda.

Voces de protesta por ley que aprueba la tortura

Acabé de enterarme de una información que me tiene perpleja: ¡el Congreso de Estados Unidos aprobó en octubre una ley que permite recurrir al uso de la tortura en los interrogatorios!. No sé si llegué muy tarde hasta esta espeluznante noticia, pero, qué le voy a hacer. La información la encontré en el excelente blog español IM-PULSO, escrito por el periodista Félix Soria, quien reprodujo un texto publicado en Blogs contra la tortura, cuyo primer párrafo el cual, a su vez, yo re-reproduzco textualmente:

“El Congreso de los Estados Unidos de América acaba de aprobar –así empieza el texto publicado en Blogs Contra la Tortura–, con la firma del Presidente, una ley (la Military Commissions Act of 2006) que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal. Lo ha hecho en nombre de una Guerra global contra el terrorismo cuya expresa indefinición jurídica permite comprender entre sus objetivos estratégicos y tácticos tanto a verdaderos criminales, como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos (a quienes el derecho internacional garantiza el estatuto de combatientes), organizaciones y movimientos de defensa civil o de resistencia, y a simples ciudadanos.”

Rastreando las fuentes recomendadas por mi colega, en el blog Periodistas 21, escrito por Juan Varela, me enteré de que en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, que terminaba este domingo 3 de diciembre, sesenta escritores e intelectuales de América Latina firmaron el que se denominó “Manifiesto contra la tortura”, en protesta por esta ley, que se conoce como la ‘Military Comissions Act of 2006’.

El Manifiesto es el prólogo del libro: “Contra la tortura”, que acaba de ser lanzado en esta Feria Internacional; el libro consta de cinco ensayos. Entre los firmantes están Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Tomás Eloy Martínez y José Saramago. El texto completo del Manifiesto lo publicó el diario El País, de España, en un artículo denominado “Escritores contra el silencio”.

Puede que el uso de la tortura no sea ninguna novedad y que este método haya figurado siempre entre las cosas no oficiales que nadie menciona; pero, ahora, legitimarlo es darle rienda suelta a la crueldad de quienes sí saben cómo serlo. ¿Cuál es el límite de lo permitido?

Es triste asistir a la involución progresiva de la democracia.


Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las Martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

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