Archivos para 26 diciembre 2006

Me voy al mar

Les deseo un resto de navidad y un fin de año muy feliz a mis amigos cibernautas y bloggers.

Yo me voy mañana, a encontrarme con el mar; a vivir unos días arrullada por las olas, que rítmicas revientan en su orilla.

¡Qué dichaaaa!

Concierto de navidad

Les deseo una feliz navidad a todos mis amigos de la blogosfera.

Aquí publico dos de mis villancicos favoritos:

In “Stiller Nacht”, de Johannes Brahms y “Adeste Fideles”, de autor desconocido.

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Espejismos económicos (por Félix Soria)

Los balances del comportamiento y de la tendencia de la economía colombiana en los últimos cinco años, tanto el de la Cepal, como los otros locales, arrojaron una cantidad de cifras que los medios masivos de comunicación y la clase política y económica colombiana, para su propia conveniencia, o por ignorancia, han pasado por alto.

Es una gran mentira, un error publicar solo la media de las cifras de crecimiento, porque los resultados de los grandes beneficiados, que son unos pocos, absorben y tapan la realidad de la mayor parte de la población, que no se ha beneficiado de tan celebrada expansión. Eso lo refleja claramente el informe Panorama social de América Latina 2006, de la Cepal. La verdad es que la economía colombiana ha crecido, pero, al mismo tiempo, ha aumentado el nivel de desigualdad de los ingresos.

Lo que pasa es que las cifras ponderadas a las que tanto bombo les han hecho, son guarismos impactantes y taquilleros que resultan convenientes para justificar la gestión del Gobierno y la de las grandes empresas. Pero, en realidad, muestran una verdad incompleta, distorsionada por los grupos económicos que se ubican en los extremos de la campana de Gauss.

El periodista español y autor del blog Im-Pulso, Felix Soria, publicó hace un tiempo un artículo titulado “Espejismos económicos”, que considero muy claro en su interpretación de este mismo fenómeno, pero aplicado al caso de España. Aquí mi colega español explica por qué las cifras consolidadas de los informes globales no reflejan la realidad de lo que ocurre dentro de la economías, sino que se distorsionan por los resultados de los grandes conglomerados. A continuación lo reproduzco textualmente:

Espejismos económicos

“De un tiempo acá, se habla poco de economía y mucho de econometría: Disciplina auxiliar cuya finalidad es recabar y sistematizar referencias que permitan cuantificar aspectos concretos de la actividad económica, desde los referentes globales hasta la facturación de un sector o de una empresa. La econometría no es ciencia económica per se, sino que se trata de una herramienta más de las utilizadas para analizar la evolución de la economía, para hacer proyecciones o para disponer del retrato de un aspecto parcial de la realidad.

“La ciencia económica es mucho más compleja y también abarca aspectos sociológicos, jurídicos, políticos e incluso biológicos, medioambientales, geológicos e históricos, entre otros.

Sin embargo, la mayoría de los economistas que trabajan para las instituciones (administraciones públicas) parecen haber asumido los criterios de ciertos partidos políticos, que parecen estar (o están) más pendientes del dato puntual que de la sustancia; actitud esta que, poco a poco, ha contribuido a crear la percepción social de que las cifras oficiales que resumen la marcha de la economía del país, del continente o del planeta reflejan fielmente la realidad económica de las gentes.

“Sin embargo, no es así, una cosa es la economía oficial y otra la de los ciudadanos. Es más, las cifras oficiales y sus proyecciones, aunque sean extraordinariamente buenas o positivas, no acostumbran a tener traducción práctica en la vida cotidiana. Por ejemplo, ocurre que el producto interior bruto (PIB) de España ha subido una media interanual del 3,5% durante el último lustro, y este dato motiva que los economistas institucionales concluyan que la población en general ha aumentado sus ingresos y que, por tanto, ha mejorado la economía personal de todos los ciudadanos. Pero ese aumento del PIB no tiene efectos proporcionalmente parejos en la economía cotidiana y no se tiene en cuenta para, por ejemplo, revisar los criterios por los que se calculan las indemnizaciones a pagar por un accidente laboral, ni para las revisiones salariales, ni para actualizar las cuantías que marcan las distintas penas a imponer a los autores de una estafa piramidal… Seguir leyendo ‘Espejismos económicos (por Félix Soria)’

Vacaciones en Tolú, conteo regresivo

Hoy siento que tengo la mente tipo “Tabula rasa”, como una pizarra en blanco y sin contenidos. Estoy más bien dedicada a empezar a sentirme en vacaciones (aunque todavía tengo un asunto de trabajo importantísimo para resolver), a la lectura, a hacer vida social sin grandes aspavientos y planeando el paseo familiar a una finca alquilada, en la playa de Tolú, cerca de las mágicas “Islas de San Bernardo”; tengo unas enormes ganas de sol, de mar, de hacer largas caminadas por la playa, de tirarme a leer o a soñar en una hamaca, de disfrutar noches al aire libre contando estrellas fugaces, de jugar cartas y otros juegos de mesa, con inofensivas peleas y carcajadas por el primer lugar (no me gusta quedar de segunda, pero cuando me toca, soy una perdedora digna).

Tolú

Me voy a llevar para leer: “La mujer habitada” y la “Antología poética”, de Gioconda Belli (los compré hace poco); también, “Nieve” de Orham Pamuk. También empacaré un cuaderno de notas. En lista de espera dejo aquí “El olvido que seremos”, de Héctor Abad, que espero devorar a mi regreso, y “Understanding Media Culture”, un libro de teoría de la comunicación que es como una especie de “Karma” que vengo arrastrando desde abril, sin animarme a abrir la primera página. No he encontrado el momento para leerlo.

A propósito, me sorprendió ver que en los semáforos están vendiendo ediciones piratas del libro de Héctor, lo que indica que ha sido tan exitoso que hasta lo venden pirateado; pero, también que la industria de la falsificación le quita regalías a Héctor, y eso lo lamento.

Faltan seis días para que nos vamos, pero ya empecé a hacer el inevitable y casi infantil conteo regresivo.

Por qué soy donante de órganos

Yo tengo carnet de donante de órganos. Lo saqué una vez que fui a la Corporación Colombiana para el fomento de los trasplantes de Medellín, porque estaba preparando un artículo para el periódico ÁmbitoMédico, sobre la situación de los trasplantes y los trasplantados en Colombia. Además pedí varios formularios y los repartí entre algunos de mis familiares y amigos más cercanos, les pedí a cada uno que llenara su respectivo carné y luego devolví los documentos diligenciados.

Nadie me pidió el favor de que lo hiciera ni me ofrecieron alguna contraprestación o algo por el estilo. Me convertí en una donante luego de enterarme de la cantidad de gente que se pasaba meses esperando un órgano ( en promedio, 3000 personas en Colombia) y que a veces moría sin recibirlo. Esta realidad me puso a pensar que yo podía ser donante y dejarlo establecido mediante un documento que legalizara mi decisión voluntaria, porque a veces los familiares se niegan a permitir la donación.

La verdad, no le veo sentido a aferrarme a la idea de que me conviertan en cenizas con todos los órganos puestos, sabiendo que otros podrían tener un período de vida extra con mejor calidad, si yo se los permitiera. Yo sola podría llegar a beneficiar hasta a 55 pacientes, al donar mis órganos y tejidos.

Hay dos clases de donantes, los vivos y los cadavéricos. Los vivos son aquellos que están saludables y desean donar uno de sus órganos, por ejemplo un riñón o un pedazo de hígado, generalmente a un pariente cercano.

Los cadavéricos pueden ser los que por alguna razón sufrieron muerte cerebral, pero conservan el funcionamiento del organismo, a menudo con ayudas mecánicas en cuidados intensivos. Otros donantes son los que sufren paro cardiorrespiratorio y a los que les falla el corazón.

Para hacer el diagnóstico de muerte cerebral, la legislación colombiana tiene establecido que debe ser hecho por un equipo médico que incluye un neurólogo y tiene establecido un lapso de tiempo en el cual el cuerpo es mantenido con vida artificialmente, para hacer un segundo diagnóstico, que es el definitivo. Luego se desconectan los equipos de cuidados intensivos.

Uno de los obstáculos que desestimulaban a las instituciones para prestarse a los procesos de trasplantes era que si el cuerpo lograba superar con vida el período necesario para hacer el segundo diagnóstico, los gastos de todo corrían por cuenta del receptor del órgano o de la Entidad Prestadora de Salud (EPS) a la que estuviera afiliado. Pero si moría, nadie respondía y le tocaba a la institución hospitalaria correr con los gastos de la unidad de cuidados intensivos. No sé si algo habrá cambiado hoy en este sentido.

Yo he oído rumores acerca de malos manejos en la extracción de órganos, órganos robados a gente que es asaltada en la calle y que despierta en un despoblado con una sutura, etc… Considero que estos son mitos callejeros, dada la complejidad de cualquiera de estos procedimientos. Quisiera conocer de primera mano uno de estos casos.

Crecen al tiempo economía y desigualdad en Colombia

Uno de los resultados que arrojó el informe “Panorama social de América Latina 2006”, publicado recientemente por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) de la Unesco, indica que en Colombia en los últimos cinco años ha aumentado el nivel de desigualdad de los ingresos, a pesar de que en los últimos tres años consecutivos la economía colombiana ha registrado una expansión a tasas superiores al 4%, y de que en solo este año se estima que será del 6%.

Si bien en el año 2000 Colombia se ubicaba en la media de los países con niveles altos de desigualdad (ver página 17 del informe), hoy va en contravía de los otros países del mismo grupo, en donde las diferencias han tendido a disminuir, e ingresó al grupo de los que tienen los peores niveles en la distribución de los ingresos, junto con Brasil, Honduras y Bolivia.

En el otro extremo de la madeja, Uruguay arrojó los niveles más bajos de desigualdad de la región, seguido por Chile y Costa Rica.

Al mismo tiempo, países como Perú, Panamá y El Salvador, que venían de estar junto a Colombia en el grupo de los países con diferencias altas en los ingresos de la población, han logrado disminuir la brecha hasta niveles medios de inequidad.

Según el informe, las cifras de la pobreza e indigencia en Latinoamérica han disminuido en los últimos años. Mientras que en 2002, la población de pobres e indigentes ascendía a 221 millones de personas; en 2004 ésta bajó a 217 millones; en 2005, a 209 millones y en 2006, a 205.

Así y todo, en Latinoamérica 79 millones de personas, es decir, el 14,7% de la población vive en la indigencia. Esto quiere decir que 1 de cada 6,8 personas carece de los medios para satisfacer sus necesidades básicas, como son la alimentación, el vestido y la salud. Además, otros 129 millones, o sea el 38,5%, vive en la pobreza. Como quien dice que la suma entre pobres e indigentes arroja un total de 205 millones de personas. (Ver página 8).

No me extiendo sobre las bondades que arrojó este balance, porque ya los medios masivos lo han ido haciendo. Por ejemplo, el periódico El Colombiano, el de mayor circulación local en Medellín, informó así sobre los resultados del “Panorama social de América Latina 2006” de la Cepal. Y El Espectador, lo hizo de esta manera. No pude encontrar nada sobre este tema en el periódico El Tiempo, el de mayor circulación nacional. Recibo enlaces de este periódico analizando el informe, si los hay. Y aunque la revista Semana no lo ha mencionado, sí escribió este artículo sobre la expansión de la economía colombiana en 2006. Es más, léanlos para que saquen sus propias conclusiones sobre los criterios de selección informativa que manejan los medios de mi país.

“Quién fuera”, de Silvio Rodríguez

Con esta canción, “Quién fuera”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, me echó al bolsillo, o mejor, me robó el corazón, Álvaro Diego, mi difunto ex marido (ya estábamos separados cuando se murió), hace ya muchos años. Digamos que fue “nuestra canción”. Todavía, al oírla pequeñas descargas de adrenalina me invaden el torrente sanguíneo. Hoy la busqué en YouTube y encontré esta versión.

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Otra canción que asocio con él es “Wish you were here”, de Pink Floyd, porque esa era la que más le gustaba en la vida. A mí también me encanta. Inclusive, una vez, mientras estábamos sentados frente a la chimenea de la finca en la que vivíamos, mientras la oíamos, un par de lágrimas de emoción le rodaron por las mejillas. Y esa imagen se me quedó grabada en la memoria.

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Wish you were here

So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change? And did you exchange
a walk on part in the war for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We’re just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground. What have we found?
The same old fears,
wish you were here.

Este pequeño ataque de nostalgia me surge porque hace ya unos días cumplió seis años de muerto y desde hacía rato quería hacerle un minihomenaje póstumo virtual. Lo quiero y siempre lo voy a querer desde el recuerdo; pero es un recuerdo que ya no duele. Sobreviví, no hay duda.


Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las Martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

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  • Y en Colombia los amamos. Hoy los venezolanos, su actitud y su entereza me despiertan gran admiración. Estoy segura de que no soy la única. 3 years ago