Archive for the 'Música' Category

Sting, el juglar

Me reencontré con un viejo amigo de la época de mi actividad coral al que llevaba bastantes años sin ver y me regaló un CD con el último trabajo de Sting, llamado ‘Canciones del laberinto’, en el cual este maravilloso músico canta acompañado por un laúd, como cualquier cantante del Renacimiento.

Se trata de una recopilación de piezas del siglo XVI, escritas por John Dowland, músico de la corte de la reina Isabel I. Estuve leyendo que a este compositor se le conoció como “El Orfeo Inglés”. Según afirmó Sting, “Dowland fue el primer cantautor inglés que conocemos y muchos le debemos nuestras vidas a este hombre”.

Para este trabajo musical Gordon Sumer (el verdadero nombre de Sting) cantó acompañado del intérprete del Laúd, llamado Edin Karamazov (de origen bosnio). En el blog argentino Boomeran(g), del escritor Marcelo Figueras, y en otro fabuloso, Cpa Curiosoperoconarte, encontré valiosa información sobre la historia de estas canciones y sobre los intérpretes.

Todavía no he terminado de oír completo ‘Canciones del laberinto’, apenas lo estoy empezando a degustar, pero estoy fascinada.

La voz de Sting, un cantante contemporáneo entonando música del Renacimiento, seductoramente susurra en mi oído textos y canta melodías que no solo me transmiten el sabor de la música que interpreta, sino que me evoca la imagen mental idealizada que guardo de la manera como los herederos de los juglares, con canciones por encargo, materializaban la fantasía del “Amor cortés” en las ventanas de las amadas ajenas.

En YouTube encontré este video, en el cual Sting canta la canción “Have You Seen The Bright Lily Grow” del album “Songs From The Labyrinth”, acompañado por Edin Karamazov en el laúd.

Charlie Rose – Sting – Edin Karamazov
[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/P01n4trbkOA”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/P01n4trbkOA&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

Concierto de navidad

Les deseo una feliz navidad a todos mis amigos de la blogosfera.

Aquí publico dos de mis villancicos favoritos:

In “Stiller Nacht”, de Johannes Brahms y “Adeste Fideles”, de autor desconocido.

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/tMukf9j_Sac”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/tMukf9j_Sac&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/szCBqQQ0eG4″></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/szCBqQQ0eG4&#8243; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object]

“Quién fuera”, de Silvio Rodríguez

Con esta canción, “Quién fuera”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, me echó al bolsillo, o mejor, me robó el corazón, Álvaro Diego, mi difunto ex marido (ya estábamos separados cuando se murió), hace ya muchos años. Digamos que fue “nuestra canción”. Todavía, al oírla pequeñas descargas de adrenalina me invaden el torrente sanguíneo. Hoy la busqué en YouTube y encontré esta versión.

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/8sfvjo0yv5U”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/8sfvjo0yv5U&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

Otra canción que asocio con él es “Wish you were here”, de Pink Floyd, porque esa era la que más le gustaba en la vida. A mí también me encanta. Inclusive, una vez, mientras estábamos sentados frente a la chimenea de la finca en la que vivíamos, mientras la oíamos, un par de lágrimas de emoción le rodaron por las mejillas. Y esa imagen se me quedó grabada en la memoria.

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/Hj1L5jxlY4U”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/Hj1L5jxlY4U&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

Wish you were here

So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change? And did you exchange
a walk on part in the war for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We’re just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground. What have we found?
The same old fears,
wish you were here.

Este pequeño ataque de nostalgia me surge porque hace ya unos días cumplió seis años de muerto y desde hacía rato quería hacerle un minihomenaje póstumo virtual. Lo quiero y siempre lo voy a querer desde el recuerdo; pero es un recuerdo que ya no duele. Sobreviví, no hay duda.

Mi amado Requiem de Brahms

“Un Requiem Alemán” de Johannes Brahms es una obra para coro, solistas y gran orquesta, que dura aproximadamente dos horas. Es denso y hermoso. La primera vez que lo oí, me pareció un impenetrable muro de hormigón. Pero, al irlo conociendo, me di cuenta de que estaba lleno de sutilezas y de una riqueza enorme en la melodía y en el ensamble de las voces. Uno de sus más bellos méritos es que los textos son salmos en alemán antiguo, en los que la letra está dirigida a los vivos y no a los muertos.

No encontré una versión decente de algún coro cantando mi amado requiem, de Johannes Brahms en YouTube , pero me encontré este video sobre las armas nucleares, con uno de los movimientos de la obra como fondo musical

Suena muy fúnebre este movimiento, pero la obra es densa y hermosa:

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/-Nle-rCzpHo”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/-Nle-rCzpHo&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

El placer de cantar

En una de mis excursiones por la web, llegué a una página llamada: “Mauricio’s Site” (Llegué por una ruta privada, así que no sé cómo acceder públicamente a esta página, porque hay varias con este mismo nombre, pero no de la que estoy hablando) y me encontré un post con un video de YouTube en el que un grupo de hombres de mediana edad canta un fragmento del himno de un colegio de Bogotá: el Champagnat. No tengo ni idea de cuál es ese colegio. Pero, no importa.

En su comentario, Mauricio menciona un nombre que de inmediato me conectó con una de las mejores partes de la historia de mi vida. ¿El nombre? Jorge Humberto Briceño. ¿La razón? Fue el director del primero coro mixto en el que canté, cuando yo aún era estudiante de colegio. En ese momento descubrí uno de los mayores placeres de los que por muchos años he disfrutado en la vida: el canto coral.

No he sido cantante profesional, mucho menos solista; pero años y años de técnica vocal, fragmentarios cursos de solfeo y la compañía permanente de las partituras, no pasaron en vano. Al cabo del tiempo, luego de cantar un buen rato como una pura infiltrada entre las contraltos, descubrí que en realidad era mezzosoprano; y ahí me quedé, feliz. En esos años, en diferentes momentos, tuve la oportunidad de formar parte tres de los mejores coros que había en Medellín: el Coro de Bolivariana, el Coro Madrigalista y la tradicional Tomás Luis de Victoria. El mejor de los tres, Madrigalista, desapareció hace mucho. Recuerdo que nuestro director, Carlos Alberto Rendón, tenía un gusto muy refinado en la técnica y en la selección del repertorio.

Volviendo a la historia inicial de este post, de inmediato se me vino a la memoria esta breve historia que le conté a “Mauricio’s site” en forma de comentario:

“¿Jorge Humberto Briceño? ¿Estás hablando del cascarrabias director de coros? Si es ese, pues ¡yo canté con él hace mil años cuando era el director del coro mixto del Colegio San José en Medellín! Yo era contralto. También era el director del coro de la marina, en Cartagena, y grabamos un disco en Sonolux en donde, por un lado, cantaban solo los hombres de los dos coros y por el otro, incluía, que me acuerde: “Noches de Cartagena”, “Minka” y “La marcha de la creación”; pero de tanto oírlo, terminé aprendiéndome el: “¡Vivaaa Colooombia!, soy maaarineeero, por mi bandeeera, poor mi heredaaadd, vivo en…”. Luego, en esos mismos días, los dos coros nos presentamos en el Teatro Pablo Tobón Uribe. ¡Me sentía tan orgullosa!”.

Me faltó precisarle que el disco era de acetato, que por el lado 2 grabamos canciones que sí eran para coro mixto y que esa letra era del himno de la marina.

Ahora llevo ya bastantes años sin cantar. Por lo tanto, la maravillosa técnica vocal perdió su efecto, como cuando un deportista abandona el deporte. Pero el gusto por el canto está ahí. Amo el recuerdo de esos años de pasión musical. La ventaja es que en cualquier momento podría retomarlo, si lo deseara con la suficiente fuerza. Mis favoritos: Francisco Guerrero, que era compositor español del Renacimiento, y “Un Requiem Alemán”, de Johannes Brahms.

La música del diablo

Así decidieron llamar algunos de sus contemporáneos a la música del compositor y violinista italiano Niccolo Paganini, que vivió entre los siglos XVIII y XIX.

Su técnica era tan novedosa y los sonidos que lograbaPaganini arrancarle al violín eran tan extraños, ya que lograba efectos espectaculares que a veces inclusive parecía dar la impresión de que eran varios los violines que sonaban y no solo el suyo, que no parecía haber una explicación distinta a la de que su arte era el producto de un pacto con el rey de las tinieblas.

Los caprichos de Paganini permiten hacer un verdadero derroche de técnica tan impactante, que logran borrar el lindero entre arte y espectáculo. Entonces, no es extraño que muchos violinistas se les quieran medir y se propongan interpretar al menos una de sus caprichosas obras.

Aquí publico el Capricho número 24, bastante conocido por cierto, en el video de una vieja grabación que encontré en YouTube, interpretado por el virtuoso lituano, Jascha Heifetz, fallecido en 1987 en Estados Unidos. Heifetz es considerado como uno de los más grandes violinistas del siglo XX, e inclusive como el mejor.

Después de ver este video es fácil entender por qué decían lo que decían, tanto del compositor como del intérprete. Me quito respetuosa el sombrero ante este maestro, Heifetz, que interpreta a este otro genio, Paganini.

[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/YJymvZiEFeo”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/YJymvZiEFeo&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

Four non blondes

Four Non Blondes fue un relámpago en el cielo del rock y luego desapareció; pero dejó huella con esta canción.
[YouTube=<object width=”425″ height=”350″><param name=”movie” value=”http://www.youtube.com/v/PEivyl8wYjk”></param><param name=”wmode” value=”transparent”></param><embed src=”http://www.youtube.com/v/PEivyl8wYjk&#8221; type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” width=”425″ height=”350″></embed></object>]

What’s Up
25 years of my life and still
I’m trying to get up that great big hill of hope
For a destination
I realized quickly when I knew I should
That the world was made up of this Seguir leyendo ‘Four non blondes’


Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las Martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

Nube de etiquetas

Twitter

  • Y, a todas estas, ¿qué dice la FM? ¿Fresca ,#VickyDavila, que no pasó nada? 3 years ago
  • Y en Colombia los amamos. Hoy los venezolanos, su actitud y su entereza me despiertan gran admiración. Estoy segura de que no soy la única. 3 years ago