La otra cara de la mendicidad

La otra cara de la mendicidad son los mendigos mismos. Y me pregunto, ¿qué tiene que haber vivido o dejado de vivir un ser humano como yo, para terminar viviendo en la mendicidad? ¿Es en realidad su única posibilidad para lograr la supervivencia o hay otras que no quiere o no sabe tomar?

En todos los países, por más prósperos que sean, existe alguna forma de mendicidad. Lo que pasa es que en las naciones más prósperas estos personajes cuentan con subsidios estatales y tienen seguridad social y su número es mucho más reducido que el que hay por estas latitudes.

Los mendigos y limosneros son tan antiguos como la sociedad, y su presencia está documentada en textos milenarios y en la literatura. En La Odisea, Ulises se disfraza de mendigo para ir a darle un vistazo a Ítaca , a su amada Penélope y a su hijo, Telémaco, sin que estos lo reconozcan.

Pero, detrás de esa mafia que menciono en la entrada anterior hay un problema social distinto al que cuentan las apariencias. Este es un mercado que apela a la lástima para obtener millonarios dividendos, que en muchos casos no se van al bolsillo de los mendigos.

El negocio de la mendicidad está alimentado por hordas de individuos que llegan al punto de diseñar estrategias que incluyen guiones lastimeros o amenazantes; rudimentarios espectáculos circenses de malabaristas y de hombres que escupen o tragan fuego, que simulan limpiar los parabrisas de los carros con un agua pantanosa, que trabajan para que les paguen con monedas que salen por una rendija de las ventanillas entrecerradas.

¿Qué indignidades tiene que haber padecido en carne propia una madre que es capaz de alquilar a sus hijos y prestar a sus hijas para favores sexuales por unos pocos miles de pesos, sin que esto les importe?

Según cifras de la Alcaldía Metropolitana, el último censo indicó que en las calles de Medellín hay 3430 niños pidiendo limosna y que el ingreso diario promedio es de 70 mil pesos que ven pasar a las manos de sus “dueños”. En Latinoamérica la cifra asciende a cuatro millones de niños en situación de mendicidad. Por favor visiten la página de la Alcaldía y comprueben éstas y otras cifras.

Entonces, aquí es donde me pregunto: si este negocio es un secreto a voces, por qué los Gobiernos no toman medidas radicales como quitarles los niños a esos adultos mentalmente enfermos y los dan en adopción (creo que de sobra tienen razones legales y morales para hacerlo); por qué las menores siguen siendo prostituidas por adultos que las venden sin ningún asomo de humanidad, en las narices de todos; por qué sigue ocurriendo esto, si las autoridades lo saben; por qué no llevan a la cárcel a estos delincuentes que explotan a los más desvalidos de nuestra sociedad.

La realidad es tan asombrosamente absurda como lo dice el comentario de Mornatur Arquenóro ayer 30 de abril en el post anterior anterior a éste:

Hoy la preocupación es por el espectáculo que tuve que ver esta mañana: veinte o más habitantes de la calle de la ciudad de Pereira recién desembarcados de un camión en una de nuestras avenidas. Bonita manera de deshacerse del problema.

Lo más grave es que en una conversación de mi esposa-ángel la semana pasada con el Secretario de Gobierno de la Alcaldía, resultó evidente que la administración municipal conoce el problema, pero no puede mover un dedo por motivos políticos.

Carajo, hasta los más desprotegidos no son más que herramientas…

¿Cuáles son esos motivos políticos? ¿Votos? Todo esto huele muy mal. Esa es la clase política que parece que nos merecemos. Unos verdaderos bandidos.

Porque, a la luz del business, los desplazados son algunos de los grupos humanos que han multiplicado el negocio de las limosnas y le han escriturado los semáforos a quién sabe que manager que engorda cada vez más sus arcas a costa de factores que incluyen el de la violencia política.

19 Responses to “La otra cara de la mendicidad”


  1. 1 Mornatur Arquenóro mayo 2, 2007 a las 3:19 pm

    Votos, favores, cargos… los mismos motivos políticos de siempre; los mismos que impiden hacer cumplir, por ejemplo, las normas sobre ocupación del espacio público. Los mismos que impiden a Bienestar Familiar actuar más allá de una tras otra y tras otra conminación a quienes podrían perder la potestad sobre esos chicos abusados…

    Más grave aún es la censura puesta sobre los medios – sobre el diario local, por ejemplo – acerca del tema: por más denuncias públicas que se hagan, todo se cubre de tierra y todos felices. No hay amenazas ni violencia: se limitan a convertir al denunciante en objeto de burla.

  2. 2 El Archimandrita de Sebastopol mayo 3, 2007 a las 3:30 am

    HOla Markota
    Realmente hay varias formas de mendicidad. Yo diría, como lo hace intuir Mauler en “santa Juana de los Mataderos” que mendiicidad, mas que una condición es una actitud hacia la vida es igual a mediocridad, a indignidad y a miseria. Cuando persemos todo asomo de respeto por nosotros mismos, cuando delegamos la tarea de pensar en otro a quien consideramos mejor, cuando bajamos la cabeza y caceptamos ser empleados en trabajos mediocres resignados a viivr como borregos a la espera de una orden superior, convencidos de no valer nada y sin valor para cambiar las cosas o llamar la muerte de manera presurosa.

    Veía ahora un artículo de Hector Abad ( http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=102700) que llama a Colombia país mendigo porque, sin ser pobre completamente, se arrodilla y pide limosnas de dinero que, las mas de las veces no necesita. SI me atengo a esa definición un tanto poética, mendigo bien puede ser el hombre con puesto de ejecutivo que vende su vida y sus sueños de juventud por casa y comodidad. El hombre que aguanta un matrimonio insufrible por tener migajitas de amor y cualquiera que acepte lo que le dan tal cual sin luchar por merecer mucho mas.

    La cosa es que Para quien asume el discurso del mendigo, del esclavo y del comeñado, para quien no quiere dirigir su propia vida ni quiere ver que tiene oportunidades, surgirá siempre un amo dominador, que sabe como utilizar la vida del jumento para acrecentar su propio ego. Dominadores que mueven sus piezas y dominados que son las piezas, ese es el juego de la vida y esa es la razón de que una cosa como el socialismo utópico no tenga cabida en nuestro planeta.

    Para una cosa tal cada hombre debería ser su propio dueño

  3. 3 Galo mayo 4, 2007 a las 9:15 pm

    Buenísima esta segunda entrega hablando del problema de la mendicidad. El asunto de los managers y el uso de los desplazados y los niños como mercancía es parte de nuestra triste realidad. Al dar una moneda en la calle estamos ayudando a perpetuar este comercio humano. En lugar de eso debemos apoyar a aquellas fundaciones que tienen programas que buscan que muchas personas puedan salir de la mendicidad. Un abrazo.

  4. 4 THILO mayo 5, 2007 a las 7:16 am

    Hola Markota: Pasaba a saludarte, pero además me encontré con este magnífico artículo de un colego coterráneo tuyo, y tan relacionado con lo que aquí dices. De pronto ya lo leíste, pero de todas maneras AQUÍ va.
    Abrazos, Thilo.

  5. 5 PLocos mayo 6, 2007 a las 2:01 am

    Hey, es tremendo tener que aguantarnos la mendicidad, la miseria y la tan despreciable costumbre de abusar de los niños. Creo que me amarga más de solo pensar que hay recursos y medios para solucionarlo.

    También me asombra como otros se aprovechan de la buena voluntad de muchos ciudadanos para esquilmarlos de su dinero con esquemas bien armados de “indigencia organizada”.

    Pero la corrupción, no podría tiene peor cara que la que vivimos en este momento. Los dueños del poder conocen de esto, como pueden mal manejar y robar el dinero público. Que tienen, en vez de corazón.

    También de que están hechos los violentos?
    Cómo soportan su conciencia?

    Su manera de ver y vivir el mundo, sin remordimientos, sin cargos de conciencia, sin mirar atrás. Será que se consideran humanos??

    Saludos

  6. 6 astrolabio-jsa mayo 10, 2007 a las 2:20 pm

    Absurdo, es el calificativo que cabe para toda esta cadena de eventos que hacen miserable la existencia. Hay empresarios que manejan a mendigos, hay papás y mamás desalmados que sacan dinero del cuerpo de sus hijos e hijas, hay espacios públicos apropiados por el negocio de la mendicidad, hay una suerte de emboscada en cada semáforo, hay un pueblo desvalido, hay limítrofes mentales desatendidos, pero sobre todo hay una casta gobernante incapaz. Saludo fraterno.

  7. 7 Mornatur Arquenóro mayo 11, 2007 a las 3:09 pm

    Lo más triste es que no creo que la clase gobernante sea incapaz. Simplemente no quiere hacer nada. Porque entre nosotros PODER significa beneficio personal. Pero si todo el cacúmen que se desperdicia en planear los robos billonarios cotidianos se aprovechara en solucionar problemas, la cosa sería diferente.

    No es cuestión de capacidad. Es cuestión de voluntad.

  8. 8 migramundo mayo 13, 2007 a las 1:44 pm

    Lo tremendo de la mendicidad es que nadie está libre de caer en ella, de donde es muy difícil salir, especialmente si para olvidar se da uno a la bebida o a la drogadicción. Siempre habrá personas que se aprovecharán de las debilidades ajenas para beneficiarse y engordar su cuenta. Los bancos son, en mi opinión, un buen ejemplo de ello: compras y si no pagas, te embargan sin importar cuál sea tu situación ni la de los tuyos. Es la depredación del hombre por el hombre.
    Has sacado a relucir un buen tema. Saludos.

  9. 9 karelys junio 19, 2007 a las 3:20 pm

    vija lea estoaver

  10. 10 Marta Lucía Restrepo agosto 25, 2007 a las 5:32 pm

    Los niños, las mujeres, los negros, los ancianos, los mendigos, son minorías que, si no cuentan con protección gubernamental, quedan a merced de los que están dispuestos a pasar por encima de lo que sea para obtener poder o beneficios económicos. Nuestra especie es de una crueldad anómala.

  11. 11 alba lucia gonzalez escamilla noviembre 12, 2007 a las 3:28 pm

    Hasta donde las circunstancias o no se que cosas, han deshumanizado tanto a madres y padres que forzan a sus hijos a vivir y soportas las mismas penurias que ellos, o lo que es peor, los venden egoistamente aprovechandoce de su inocencia con promesas falsas, aun llegando hasta violar estos pobres angelitos que no pidieron ser traídos al mundo, que muchas veces fueron resultado de la irresponsabilidad y la inconsciencia de sus progenitores.
    por favor, respetemos a los niños, no los hagamos pagar a ellos nuestros propios karmas, no los hagamos victimas de nuestro rencor y nuestra incapacidad para vivir dignamente, sembremos en ellos una semilla de amor y enseñemosle valores, busquemos para ellos alternativas de vida mejores, toquemos puertas, pidamos ayuda, no nos resignemos a darles menos de lo que merecen.

  12. 12 Ivan Hidalgo mayo 12, 2008 a las 10:27 pm

    hola amogos… estoy realizando un documental sobre la mendicidad infatil. si alguien poseé algo de información(fotos, textos, videos,etc). enviarla a mi correo electronico. gracias
    evolution_rio@yahoo.es

  13. 13 priscila rivera septiembre 18, 2008 a las 4:50 pm

    quisiera encontrar textos que me permitan abordar al tema de la mendicidad a pàrtir de la educacion,como puedo contribuir a la solucion del problema de mendicidad a partir de la educacion

  14. 14 matista mayo 29, 2009 a las 9:26 pm

    nannaannaanan mui malo pongan laminas basura idiotas jajajjajajjaja

  15. 15 carolina agosto 25, 2009 a las 11:33 pm

    me parece que la mendicidad no deberia existir que el gobierno tiene la obligacion de ayudar a las personas necesitadas ya que ellos son nuestros lideres la mendicidad es algo malo,y feo ayudemos a las personas que lo necesitan

  16. 16 Raul Zuluaga septiembre 30, 2009 a las 8:51 pm

    UNA VACUNA LLAMADA MEDELLIN
    > La ciudad tiene una violencia invisible que se expande sin límites: La vacuna extorsiva. Es un problema que todos ocultan como si fuera una enfermedad maldita. La vacuna extorsiva ha creado una realidad cruel, invisible, y es un cáncer social que alimenta en silencio la violencia y engorda a los ilegales.
    > En Medellín las vacunas se propagan como el viento. El miedo colectivo hace invisible una jugosa economía ilegal que aceita el crimen y violenta la institucionalidad.
    > Según Semana, y según todo el mundo, los Transportadores de la ciudad están vacunados. 176 rutas pagan con discreción por cada bus cerca de $30.000 diarios. Cada mes son más de $2.000 millones y al año más de $25.000 millones, en efectivo.
    > En el Centro de Medellín, las vacunas son un exquisito negocio que silenciosamente se chupa ganancias de comerciantes, pobres y ricos.
    > Los vendedores ambulantes pagan vacunas para permanecer en el espacio público.
    > Los semáforos de la ciudad no solo sirven para controlar el tránsito, en cada uno de ellos se mueve una misteriosa economía. Cada semáforo tiene dueño. Los que se ganan la vida en semáforos pagan su vacuna o los destierran. La vacuna se calcula según el punto y la congestión. Cada semáforo tiene su propio conflicto. Hay personas que se matan por un semáforo.
    > Las esquinas de alto tráfico también tienen dueños, y los que ahí se instalen para vender o comprar o alquilar, tienen su vacuna.
    > A travestis del Centro, ilegales les cobran vacunas semanales y si no pagan los someten a violaciones. Es decir, la vacuna travesti se paga en efectivo o en especie sexual. (Denuncia Personería)
    > En la Comuna trece, el IPC dice que el comercio barrial no se salva de la vacuna. Tiendas, panaderías, carnicerías, legumbrerías, peluquerías, talleres y almacenes de ropa pagan cuotas variables, desde 5.000 hasta 50.000 pesos semanales, de acuerdo con sus negocios. Hay vacunas en especie: “Llegan a las tiendas, consumen lo que les da la gana y se van sin pagar”, dice un comerciante. Los habitantes también están amarrados a las “vacunas”. Cada semana pasan varios jóvenes cobrando entre $2.000 y $5.000.
    > Y así la vacuna se extiende a los barrios populares. El comercio en barrios populares paga su vacuna, el que se niegue, lo amenazan con llenarlo de petardos. (El Espectador).
    > Hay también vacunas para permitir a empresarios distribuir sus productos en zonas periféricas de Medellín. (El Tiempo).
    > En bahías para taxis no pueden parquear todos los taxis, solo los que pagan vacunas, los demás, en silencio siguen derecho.
    > Los jibaros que abundan en las escuelas de la ciudad pagan vacunas o mueren o son expulsados de su territorio.
    > Resulta paradójico: En teoría se acabaron los paramilitares pero no se acabaron las vacunas.
    > Las vacunas extorsivas son empresas. La misma policía asegura que 140 combos se disputan las empresas de vacunas. Las vacunas varían con el mercado. Se actualizan con la inflación o se aumentan si al vacunado se le ve prosperidad.
    > El dinero de las vacunas es plata del diablo que engorda la violencia y empieza a generalizar una cultura de ilegalidad que carcome en silencio a la ciudad. Detrás de ese velo que oculta las vacunas, se esconde el sufrimiento de los vacunados y las guerras internas entre quienes se disputan esa jugosa economía ilegal de las vacunas.
    > Las vacunas son una realidad invisible que hay que destapar para erradicarla. Ciudadanos y gobernantes necesitamos unirnos para devolver la cultura de la legalidad a la sociedad y erradicar los ejércitos ilegales que gobiernan a su gusto imponiendo por la fuerza el impuesto extorsivo de la vacuna.

  17. 17 me lo chupo mayo 5, 2011 a las 7:43 pm

    bacano.. manada de pirobos! churretas de mierda!

  18. 18 BRYAN SANCHEZ julio 3, 2011 a las 5:40 am

    HOLA! PUES YO CREO QUE LA MENDICIDAD ES PRODUCIDA POR ALGUNOS PADRES QUE EXPLOTAN A SUS PROPIOS HIJOS QUE NO TRABAJAN Y LO QUE HACEN ES MANDAR A LOS HIJOS A MENDIGAR CON LA CONDICION DE PODER ENTRAR EN LA CASA O COMER POR EJEMPLO. O SIMPLEMENTE SON PERSONAS QUE AN SIDO DESTERRADAS DE SUS PROPIOS HOGARES Y NO TIENEN OTRA ALTERNATIVA MAS QUE PEDIR LIMOSNA YA QUE SON PERSONAS NO ESTUDIADAS QUE NO TIENENEN NINGUNA PROFECION Y NO FACILMENTE ENCUENTRAN TRABAJO. PERO SI BERDADERAMENTE ES PENOSO QUE SE HACERQUEN A TÍ Y TE PIDAN ALGO DE DINERO.

  19. 19 Manel Martinez abril 19, 2015 a las 6:27 pm

    quien mejor el mendigo soy yo ,me levanto a las ocho de la mañana para no perder mi sitio en el gadis que pena alguien que la enfermedad termino con la buena vida


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las Martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

Nube de etiquetas

Twitter

  • Y, a todas estas, ¿qué dice la FM? ¿Fresca ,#VickyDavila, que no pasó nada? 2 years ago
  • Y en Colombia los amamos. Hoy los venezolanos, su actitud y su entereza me despiertan gran admiración. Estoy segura de que no soy la única. 2 years ago

A %d blogueros les gusta esto: