La ciega crueldad

Tengo una posición bastante radical en contra de las prácticas en las que la diversión va aparejada con cualquier forma de maltrato a otros seres vivos. Sin embargo, no tengo nada personal en contra de los taurófilos, inclusive tengo personas muy cercanas a las que aprecio que son aficionadas no solo a las corridas de toros, sino que también llevan a sus hijos al circo a ver leones y elefantes parados en dos patas, osos que corren dando vueltas a un ruedo y no sé qué otras crueldades.

Creo que exageré al hablar de sicosis cuando me referí a los aficionados a los toros, pero sí pienso que tiene que haber una desconexión entre las emociones que experimentan los amantes de la “fiesta brava” y la realidad del espectáculo que desfila frente a sus ojos. Es algo muy violento, por más tradicional que sea esta práctica. Aquí hay una insensibilidad frente a hechos que evidentemente son producto de una ciega crueldad. Aquí hay una actitud que me resulta antropocéntrica, al sentirnos con el derecho de disponer sobre la libertad y la dignidad de otros seres vivos, como si fueran cosas inferiores a nosotros que no sienten, cuando en realidad los que no sentimos somos nosotros.

Así era como nuestros “conquistadores” veían a los indios y a los negros.

Hay algo cierto, y es que muchas de las creencias y los gustos adquiridos en los primeros años de vida quedan marcados como una especie de impronta en el cerebro y cambiarlas es muy difícil. Para una persona que creció convencida de que el toreo es un arte y de que es muy gracioso ver animales domesticados que se exhiben en los circos y hasta ecológico visitar los que están encerrados en zoológicos es muy difícil cambiar su óptica, porque el aficionado creció con la convicción de que eso era natural, apropiado y hasta deseable. Es algo similar a lo que ocurre con las creencias religiosas, con los odios étnicos y nacionalistas y con la orientación política. Es casi imposible lograr que un fanático del fútbol cambie de equipo, así esté con un perdedor consuetudinario. No hay nada más patético que ver a un dogmático de un grupo político buscar argumentos que adquieren verdadero tinte personal cuando tratan de defender a su líder de turno, así sean evidentes sus jugadas sucias o sus metidas de pata. Son creencias irracionales que resultan incuestionables y su solo cuestionamiento puede llegar a adquirir carácter de ofensa grave.

En ese orden de ideas, yo invito a los taurófilos que lean este post a que hagan el ejercicio de ver una corrida de toros con una mirada diferente, de una manera desprevenida, como si la vieran por primera vez, desprovistos de argumentos, tecnicismos y pases de torero; que vean al animal, al hermoso cuatreño que entra imponente y se permitan darse cuenta del progresivo menoscabo de su dignidad y de su fortaleza física con el paso de los minutos entre “tercio” y “tercio”; que miren al público como si acabaran de llegar de otro planeta, que observen atentamente sus gritos eufóricos cuando el torero logra engañar al animal, los oles humillantes, las banderillas, la picada, ver lo primitivo y salvaje de este espectáculo. Permítanse profanar y cuestionar sus propias convicciones (lo que es bastante saludable para salir de mucha basura ideológica que se nos metió en el disco duro a lo largo de la vida). Piensen en qué sentirían si vieran hacerle eso mismo a su perro, a su gato, a un caballo de largas crines, a un chimpancé o, como lo muestra tan violentamente el fotomontaje del post anterior, a otro ser humano. ¿Por qué habría de ser diferente?. Suena horroroso, ¿cierto?

17 Responses to “La ciega crueldad”


  1. 1 OIMC febrero 1, 2007 a las 5:47 pm

    Bueno, mi querida activista: te invito a ti y a tus lectores a leer BlogJuan, que viene cargada con otras aplicaciones prácticas de la soberbia, diferentes a la tauromaquia, además de otros tipos de pecados capitales, como la ira, gula, lujuria, etc. No puedo contarte más, porque ya me dió pereza hablar del asunto.
    Un abrazo, THILO.

  2. 2 markota febrero 1, 2007 a las 6:41 pm

    Hola, THILO. ¿Activista? ¡Eso me sonó fatal! Le tengo alergia a las afiliaciones, filiaciones, movimientos, agrupaciones y cualquier cosa que tenga tinte de masa (o masita). Eso sí, me fascina opinar y dar mi apoyo a las causas con las que estoy de acuerdo. (Creo que vine sin el gen tipo horda. ¿Conoces su locus?). ¿Será soberbia? Mejor me voy para BlogJuan y allí despejo cualquier duda, porque eso sí que no me da pereza.
    Un abrazote, mi querido siamés.

  3. 3 El pacifista tropical febrero 1, 2007 a las 7:10 pm

    ¡Claro que sí! El locus de la horda está en el cromosoma X, y como las mujeres tienen dos, ¡pues hay el doble de “activistas” en tu género! Por eso se la pasan quejándose a toda hora, ehhh, Ave María…, como diría cierta amiga mía…🙂
    ATTE Pacifista

  4. 4 markota febrero 1, 2007 a las 7:36 pm

    Coja deducción la tuya, mi apreciado amigo, pero no voy a entrar en detalles ni en discusiones sexistas… Si en las mujeres este gen es heterocigótico, en los hombres es homocigótico, pero el alelo siempre es dominante, así que, para el efecto, quedamos iguales.😉
    Un abrazo

  5. 5 Lolita febrero 1, 2007 a las 8:18 pm

    La basura ideológica es reciclable

  6. 6 THILO febrero 1, 2007 a las 8:38 pm

    ¡Olé! Está bien, primero me disculpo entonces por mi pésimo sentido del humor, sin mala intención…
    Segundo, un pregunta tonta mía: ¿eres ARIES?
    Tercero: ahora si me voy a trabajar, porque he estado de vago toda la semana, salvo ayer que me torturaron por unas cuestiones odontológicas, lo que probablemente constituye mi mejor defensa (o disculpa) por mis pésimos chistes:
    Mis autodiagnósticos:
    1)Episodio psicótico breve, secundario a:
    2)Síndrome de Estrés Postraumático, asociado a:
    3)Trastorno de la personalidad del tipo neurótico
    Un abrazo, THILO.

  7. 7 Galo febrero 1, 2007 a las 8:56 pm

    Markota, de acuerdo con vos. Militancia suena a milicia (no se si la una provenga de la otra pero son parecidas), los militantes la mayoía de las veces terminan ejecutando sin analizar las situaciones en forma racional. Respecto a las tradiciones, es difiícil romper con ellas, para eso es necesario estar en capacidad de cuestionar sus propias ideas. Saludos, y de nuevo te apoyo para que termine la tortura a la que llaman arte. Un abrazo.

  8. 8 Markota febrero 1, 2007 a las 10:48 pm

    Lolita, estuve de visita en tu blog y ¡me encantó!. Hacer de la brevedad un estilo y lograr comunicar es todo un arte. Si la basura ideológica es reciclable, entonces no es biodegradable… grave.

    Thilo, ese diagnóstico está bastante conmovedor… pero ya estás verbalizando, ¡ánimo, tú puedes! te recuperarás (al menos del estrés postraumático).😉 (parece en serio, ¿cierto?)
    Te mando un abrazo.

    Hola, Galo. No sabría si tienen alguna asociación directa esas dos palabras, pero podríamos intentar averiguarlo. El caso es que en relación con las tradiciones hay que tener el valor de poner en tela de juicio las propias creencias y eso es muy poco probable, salvo que logremos fortalecer la capacidad de la autocrítica, que es algo escaso y difícil; que nos ocurra un evento traumático de esos que desvirtúan nuestras creencias o que hagamos un esfuerzo vigoroso por lograr saltar la barrera de la impronta en el cerebro… suena difícil. Sin embargo, hay que intentarlo, decirlo y no perder el optimismo.
    Un abrazo.

  9. 10 lully febrero 4, 2007 a las 5:52 pm

    No creas Markotica, yo por ejemplo, asistìa con mis padres y hermanos a ver todas las temporadas de toros, desde muy pequeña. Hoy en día no volví, siento tristeza por los animales indefensos y lo que admiro es cuando sale la plana mayor al comienzo y la música taurina, pero puede más mi sensibilidad y evito volver. Es más, no conozco la plaza de Toros La Macarena en su estado actual, que dicen que quedó fantástica y única en el país.
    Me gusta tu campaña.
    Un abrazo afectuoso!

  10. 11 astrolabio-jsa febrero 5, 2007 a las 3:05 pm

    Sin duda no será posible, Markota, que un taurófilo vea sin antecedentes (pre-juicios) una corrida de toros. De los circos y zoológicos se comentará después. Por ahora, necesitamos los toros. Saludo.

  11. 12 manuch febrero 6, 2007 a las 5:01 pm

    Acá no es tan popular, aunque si existe, pero es una practica menos profesional diria yo, y más aficionada, no se mata a los animales.

  12. 13 Dr Dummummupp febrero 28, 2007 a las 9:39 pm

    La fiesta brava viene de una religión del imperio romano llamada mitraismo, probablemente derivado del Zarathustrismo y con varias afinidades ideológicas con el cristianismo, en el que el culto a su Dios se sacrifica un toro y su sangre purifica y limpia los pecados -algo así como lo que representaba a los antíguos judíos el famoso chivo expiatorio. Ese culto con todos los cultos paganos se prohibieron bajo el mandato de Teodosio, pero por alguna razón en España se conservaron y derivaron en la fiesta brava.
    Pero bueno. Resulta que estamos hablando de tradición pero la tradición por la tradición no sirve pa’nada. Es necesario que se conozca su significado, de existir, y no simplemente sea el exitar nuestros adormecidos y/o sublimados instintos animales. Que se sepa aquí entonces que no estoy contra la fiesta brava solo por la crueldad, porque si así fuera tendría yo que admitir que ningún animal debe morir para mi usufructo y eso me privaría de la carne y la tocineta y eso sería el fin. Si no me gusta la fiesta brava es porque no la entiendo y para mi solo es un rito vacío que se practica para conectarse con unas supuestas raices que nadie sabe cuales son.

  13. 14 Dr Dummummupp febrero 28, 2007 a las 9:45 pm

    Eso me recuerda un chiste.

    Llega un taurófilo luego de la jornadaa a un restaurante y pide un plato de criadillas -las pelotas del toro preparadas concebolla y todo lo demás – el mesero se lo sirve y el se lo come con fruición.Sin embargo cuando va por la mitad le dice al mesero.
    -Estas criadillas están deliciosas, no me había comido nunca nada tan bueno. Pero ¿por que están tan chiquitas?
    Y el mesero le contesta burlesco
    -Hombre es que el torero no siempre gana.

  14. 15 markota marzo 19, 2007 a las 5:26 am

    Lully, yo tampoco conozco “La Macarena” en su estado actual. Y si es para ver toros, pues mejor me quedo sin conocerla.

    Astrolabio, no será que les va calando, ¿aunque sea de a poquitos? De todos modos, los cambios culturales son lentos; ´no es extraño que la gente permanezca aferrada a sus creencias hasta cuando muere de vieja . Estas campañas sí pueden ejercer un efecto real sobre las nuevas generaciones. Ese solo hecho sería una gran cosa.

    Manuch, ¡aquí montan cada año todo un espectáculo que ocupa las primeras planas de los periódicos! “La fiesta brava”, como le llaman, tiene casi que carácter de fiesta nacional. Eso es vergonzoso. En tu país por lo menos no matan a los toros.

    Dr Dummummupp, es un espectáculo cruel y grotesco. Es una práctica que no debería existir, y menos avalada por el Estado.

    A propósito del origen de las criadillas de tu chiste, cuando yo estaba en el colegio decía que yo sí iría a Toros, pero a una corrida en la que torearan al torero.

  15. 16 Dr Drummummupp marzo 26, 2007 a las 4:53 am

    No dudo que sea un espectáculo grotesco, y sin embargo aclaro que mi opinion sea consecuente con mi modo de vivir. No soy vegetariano. Como carne, salmón y otros animales y en la mesa jamás reniego de que mueran para darme placer. Pienso que ningún animal salvaje debe cazarse y mucho menos por deporte, sino que lo que comamos debe venir de criaderos. Y eso nos lleva al ganado bovino, cuya ganaderia extensiva solo causa estragos al suelo. Viven comiendo, se mueven poco y mueren sin dolor, de tal manera que podamos gozar de mas ternuna en su carne. El toro por lo menos tiene la oportunidad de probarse a simismo defendienso su vida con valor, su poderío y su casta. Comparándolo con nuestra vida de humanos, es facil ver que mucha gente vive su vida como vaca, atenida a la voluntad de su duelo, y hay quienes viven como todos luchando. Los primeros jamás dirán ser mejores que los segundos. A donde quiero llegar es que, de teer motivos morales -y no solo psicosociales -contra los “toros” los tendría también contra toda la industria de la carne que se preocupa en proliferar contra natura la existencia de animales que viven su vida de una manerainfrahumana y antievolutiva para embutirnos en exceso algo que, en cantidades razonables nos garantiza un desarrollo superior.

  16. 17 Marta Lucía Restrepo agosto 25, 2007 a las 4:25 pm

    Hola, Doctor Drummummupp. La industria porcícola es horrorosa. Las vacas por lo menos viven en libertad. Matar a otros para comer es una de las mas crueles leyes de la naturaleza. Pero, encontrar placer en la tortura a otro ser vivo, y pretender darle el estatus de “arte” es un adefesio.

    Un abrazo.


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