Mentiras y verdades

Al presidente Álvaro Uribe “se le está poniendo el dulce a mordiscos” con todos los escándalos que se han seguido destapando sobre la confirmación de que hay representantes de grupos paramilitares que lo apoyaron en campaña y que hoy forman parte del Congreso de la República; también con las denuncias de autoatentados militares y con la infiltración de los paras en los organismos de inteligencia, por mencionar solo algunos de los escándalos que hoy le pesan en el cuello. ¡Cómo estará de grave la cosa que hasta se está contemplando la posibilidad de revocar el Congreso!

¿Será posible que un hombre de su sagacidad, habilidad e inteligencia haya podido tragarse enteras tantas mentiras y tantos secretos sobre esos líderes políticos cabezas de lista que lo acompañaron en su campaña? Suena poco creíble que él no haya sabido desde mucho antes las verdades que hace rato son secretos a voces, aun desde mucho antes de su reelección, por no decir de lo que sabía desde antes de que hubiera ganado la primera presidencia. O su ambición política era desmedida y ciega o subvaloró la gravedad de sus pecados por omisión.

Si algunas de esas ollas podridas que se han venido destapando las sospechaba yo, que soy una simple ciudadana colombiana que está más o menos informada…, y otras las daba como ciertas, solo con la información que circulaba por las calles, ¿cómo es que él no tuvo al menos una corazonada? No puedo creer que yo tenga una mejor red de inteligencia que la que pueda tener él, porque, simplemente, no tengo ninguna distinta a la de estar atenta a lo que me han traído los comentarios que se expanden en progresión geométrica a través del rumor.

Cuando junto a mi casa se pasa un vecino que gasta sin mesura en adecuaciones ostentosas y de mal gusto, pone la música a todo volumen, anda con hombres armados y tiene modales groseros, algo no anda muy bien. Me imagino que algo similar debe producirme la cercanía al comportamiento de esos líderes políticos que cargan sombras y secretos que denotan pasados o presentes non sanctos.

Para terminar, esta mañana oí una entrevista que RCN Radio le hizo a Uribe y me quedó la desagradable sensación de que era Uribe quien había entregado la agenda de asuntos para discutir en el fogueo que le hicieron varios periodistas.

4 Responses to “Mentiras y verdades”


  1. 1 lully noviembre 30, 2006 a las 12:18 am

    Uribe està dotado de una inteligencia tal que tampoco creo que no se diera cuenta de la mayorìa de casos que se estàn viendo con el tema de parapolìtica.
    Lo que se està evidenciando lo perdibì hace mucho tiempo y que conste que no soy Uribe, soy LULLY.
    Esperemos a ver como termina todo esto.
    Un saludito afectuoso para tì!
    Ah!! te invito a que apoyes la actividad lùdica sobre la guerra de almohadas. Es la primera vez que se harà en Colombia.

  2. 2 markota noviembre 30, 2006 a las 1:50 am

    ¡Hola, Lully!
    Revisaré con atención tu post sobre la guerra de almohadas, para ver cómo puedo apoyar desde aquí, gracias por tu invitación a vincularme. Me parece una idea muy loca y llamativa.
    Te mando otro abracito afectuoso.

  3. 3 Juan Camilo Barrera noviembre 30, 2006 a las 3:17 pm

    Creo que lo que pasa es que no les han formulado gafas buenas a los señores presidentes…me explico:
    1. A Samper se le coló un elefante blanco…las dimensiones de los elefantes son como grandes, cierto? entonces, si no lo vio es porque está ciego.

    2. Pastrana no se daba cuenta (de pronto era también alguna miopía extrema), que al regalarles medio Caquetá a los “muchachos” de las Farc, se iban a re armar hasta los dientes y meter a los secuestrados.

    3. Uribe no se ha dado cuenta de que muchos de los colaboradores de él han apoyado (y han sido apoyados) por los Paras. O sea, también ha ido al oftalmólogo equivocado…

    Hablando de eso, tengo que ir a que me vuelvan a formular mis lentes, no sea que no me dé cuenta de los torcidos y asuntos turbios que suceden alrededor…y después decir…”ahhh, yo no me di cuenta, no vi nada”…

    Un abrazote virtual y real,

    Juan Camilo.

  4. 4 markota noviembre 30, 2006 a las 3:33 pm

    Pues, mira, Juan Camilo, ¡parece que al fin diste con la clave! ¡el problema entonces va a ser un asunto de carácter médico! Cómo no lo había pensado antes… ¡Hay que contárselo a todo el mundo!
    Creo que hay que hacer una cacería contra los oftalmólogos, exigirles que se recertifiquen profesionalmente, para que formulen bien, porque parece que toda la culpa es de ellos. Pobres expresidentes, tan miopecitos todos, con tantos problemas en “las vistas” (como dicen los campesinos de Santa Helena), y sin nadie que les ayude a mejorar la mirada real, la visión de país…
    Pero, si ellos no han visto, pues nosotros menos que menos. Ah buenas gafas las que necesitamos los colombianos… No podemos seguir “haciéndonos los de la vista gorda”.
    Hay que ver las cosas que se nos pasan por alto enfrente de nuestras propias narices por no poder o no querer ver bien.
    ¡Un abrazote!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las Martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

Nube de etiquetas

Twitter

  • Y, a todas estas, ¿qué dice la FM? ¿Fresca ,#VickyDavila, que no pasó nada? 2 years ago
  • Y en Colombia los amamos. Hoy los venezolanos, su actitud y su entereza me despiertan gran admiración. Estoy segura de que no soy la única. 2 years ago

A %d blogueros les gusta esto: