Retroceso en la libertad de expresión, un síntoma

La historia de la humanidad se ha repetido cíclicamente. Los grandes imperios, independientemente de su poder o de su vastedad geográfica, se han desgastado y han caído sin excepción. Ni el poderío de la pequeña Grecia y sus enormes sus tentáculos, ni el imperio de Alejandro Magno lograron mantenerse por siempre. Terminaron fragmentados o diluidos en la decadencia.

En varias oportunidades a lo largo de la historia las revoluciones culturales han terminado acalladas por el capricho de líderes que logran imponer sus ideas retrógradas, por las buenas o por las malas. Lo mismo ha sucedido con la libertad.

Al mismo tiempo, países que permanecieron insignificantes por siglos y hasta milenios surgieron súbitamente como nuevos líderes y dueños de grandes pedazos del mundo.

Después de un período de iluminación, llega uno de oscuridad, como ocurrió, por ejemplo, en la Edad Media, en Europa, cuando la religión católica ostentó un enorme poder que le permitió sumergir en la penumbra a la cultura occidental, al conocimiento, y con ellos a la libertad y al florecer del pensamiento, del arte, de la ciencia y de la cultura de los siglos anteriores, que habían evolucionado desde cuando ocurrió lo que Ernst Gombrich denomina tan bellamente: el “milagro griego”. En la Edad Media el acceso al conocimiento le fue entonces permitido solo a unos pocos.

Y es en esta época cuando América entra en escena, en toda esta historia de claroscuros occidentales y occidentalizados. Fue en estos tiempos cuando el arte, la ciencia y el conocimiento lograron cobrar un nuevo impulso.

Desde ese entonces hasta el presente, nosotros, los de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo no hemos probado las mieles de la legítima democracia, del liderazgo ni del imperialismo, y es probable que los de esta generación también nos quedemos sin degustarlas. Pero eso no significa que eso no pueda suceder algún día.

A lo largo de esta historia hemos estado atados a las potencias mundiales, ya sean europeas, como España en su momento, o a Estados Unidos; ahora no lo estamos explícitamente bajo el esquema del colonialismo y teóricamente tampoco bajo el confuso manto del neocolonialismo.

Sin embargo, situándonos en el presente, creo que somos neocolonias, porque la posesión no está representada en la tenencia de las tierras o de los territorios, sino en el control de nuestras economías y en la injerencia sobre nuestros asuntos políticos. Y la posibilidad de la presencia militar extranjera es un asunto circunstancial que no decidimos nosotros (esto último, hasta donde entiendo, es colonialismo).

Un acto que busca exhibir poder sin consideración, una provocación que muestra el menosprecio por el otro es la decisión de Estados Unidos de construir la muralla en el límite con México, conocida como el Muro de la Vergüenza. Eso solo se atreve a hacerlo un país que se siente mucho más poderoso que el otro. Pero también es una medida impopular y desesperada, un acto de soberbia, que denota un salto atrás, hacia momentos más oscuros, no tan lejanos en el tiempo. El Muro de Berlín cayó en 1989, hace apenas 17 años.

Esto, sumado a otros asuntos como el retroceso que han demostrado en la posibilidad de ejercer el derecho a la libertad de prensa solo es una sumatoria de síntomas de que por allá algo de fondo no anda bien.

*****

Mapa mundial RSFEmpecé a escribir este artículo reflexionando acerca de hasta qué punto el retroceso de la libertad de prensa que reflejan algunos de los viejos líderes mundiales es solo la evidencia de un proceso de involución que puede estar sufriendo la libertad de expresión como derecho fundamental.

Entonces me di cuenta de que esta era una pregunta típicamente eurocéntrica. Y me pregunté, ¿retroceso en la libertad de expresión mirada desde qué punto de vista?

El hecho de que en la Quinta clasificación de Reporteros Sin Fronteras Bolivia haya quedado dentro de los 20 países con mayor libertad de prensa en el mundo, de que Centroamérica en conjunto haya salido bien librada y de que haya otros vecinos que ocupen lugares decorosos, así Colombia esté en un lugar preocupante, es una noticia esperanzadora para la región, aun cuando la famosa clasificación sea mirada con reserva por algunos. El solo hecho de que se pueda hablar de que hay libertad de expresión en algunos países es un verdadero logro para nosotros.

5 Responses to “Retroceso en la libertad de expresión, un síntoma”


  1. 1 THILO noviembre 1, 2006 a las 4:27 am

    ¡Hola! Hiciste un pequeño resumen de geopolítica, por lo que veo. Estuve buscando tu correo de contacto, pero veo que no tienes, y quería mostrarte una primicia…
    Bueno, no modo, igual mañana sale el nuevo….
    Ciao

  2. 2 Julián Ortega Martínez noviembre 1, 2006 a las 4:35 pm

    Bolivia, ¿ah? ¿Qué dirá la ultraderecha radical? Lo de siempre: RSF “comunistas”, “antigringos”, “pro-FARC”. Por cierto, ¿viste que Uribe se le adelantó al Pentágono? (perdón el autobombo, pues).

  3. 3 markota noviembre 1, 2006 a las 4:58 pm

    Hola, Julián. Se aceptan los autobombos.
    Yo estoy convencida de que todo lo que huela a ONG o a posición ideológica independiente es percibido como una amenaza por los matriculados en todos los “ismos” y las “ultra”. Es más peligroso ser independiente ideológicamente y tratar de llamar las cosas por su nombre, porque los detractores se multiplican entonces por dos: los de la izquierda te cuelgan el rótulo de la derecha y los de la derecha, el de la izquierda.
    Un abrazo.

  4. 4 Julián Ortega Martínez noviembre 3, 2006 a las 9:50 pm

    Lo curioso es que haya gente que reclama “disidencia” y a la vez totalitarismo. ¿Qué opinas?

  5. 5 markota noviembre 3, 2006 a las 11:22 pm

    ¡Hola, Julián!. Tremenda discusión la que armaste en tu blog, la recomiendo.

    En mi opinión, frente a las mentes dogmáticas no hay discusión posible, ni forma de abrirle las entendederas al que está fanatizado por cualquier tipo de creencia.

    El miedo a la libertad de expresión denota las heridas que pueden llevar por dentro sus portadores. La libertad es percibida como una amenaza para quienes solo han conocido la prisión de las ideas impuestas.

    El derecho a disentir es un privilegio de las mentes libres, pero es percibido como una agresión directa, como una amenaza por quienes temen permitirse repensar sus creencias.

    Te mando un abrazo virtual alegre.


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