Cuerpos sin rostro (III)

(Esta entrada la publiqué en mi blog llamado: markota.bitacoras.com, el pasado 14 de junio)

Última parte

Nadie pudo entender qué le ocurría y médicos y familiares se trenzaron en interminables discusiones y formularon todo tipo de hipótesis; inicialmente pensaron que había quedado con algún problema visual, pero los exámenes oftalmológicos revelaron que sus anteojos tenía la formulación apropiada; llegaron a creer, inclusive, que estaba fingiendo, por alguna razón que no estaba clara. El tiempo pasaba, desconcertante, y nadie podía descifrar el enigma de esa extraña esfinge.

El señor F sufría en su impotencia para hacer entender que eso que le estaba ocurriendo sí era cierto, que aunque él mismo no entendiera nada, no estaba loco, pero sí a punto de perder la razón con su propia confusión.

Tuvieron que pasar siete desconcertantes años para que, por un afortunado azar, el caso del señor F llegara a manos de Francisco Lopera, quien acababa de graduarse como neurólogo. Y, precisamente, éste fue su primer paciente. Un paciente excepcional, por su diagnóstico: prosopagnosia, en su forma más severa.

En el accidente, el señor F sufrió una lesión en los dos lóbulos en el área del cerebro llamada Girus fusiforme que está ubicada en el lóbulo temporal y occipital, basal. Como consecuencia de la lesión, el señor F también perdió definitivamente la memoria de las caras que había conocido a lo largo de su vida.

Hoy, vive en un mundo de máscaras donde todas las personas parecen iguales, donde, simplemente, algunas tienen barba o bigote y otras, no. Para él ya no existen parámetros de belleza, no diferencia entre feo y bonito. Afirma que puede estar “con la mujer más fea” y no se da cuenta.

Todos a su alrededor lo saben y hace mucho rato que su esposa y sus hijos establecieron parámetros de comunicación, como los de la voz, la ropa y el peinado, que le permiten saber que está con la persona adecuada.

Se estima que alrededor del mundo en la actualidad hay diagnosticados entre 200 y 300 casos de prosopagnosia, entre los cuales se incluyen algunos de la conocida como congénita o del desarrollo. Sin embargo, se sabe que en el mundo hay personas que nacen y mueren sin poder aprender a ver las caras y que desconocen que padecen esta extraña lesión cerebral.

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