Las tijeras, perezosas, reposan contra el dintel del portalápices de vinilo transparente. Una resma de papel me mira fija y busca mis pupilas. Una hilera densa de palabras crudas se me agolpan aquí dentro; no están listas todavía.
Apago el computador y deslizo hacia atrás la silla de rodachines; me levanto. El paño gris cobalto de la silla en reposo en ausencia mía se aprieta contra la madera tibia del escritorio. Mis objetos hibernan somnolientos, me esperan confiados.
La luz en gradientes tenues se diluye en retirada y el mundo imperceptible vira de polícromo a inconscientes grises. La bruma en mi ventana se aletarga y todo parece entrar en pausa.



















Anhelo verte volver con toda a equinoXio y, por supuesto, a éste tu espacio. Tienes un talento que no puede quedarse escondido, hay que regalarle a la humanidad nuestras fortalezas y, las tuyas, son gigantes y profundas. La existencia es corta, somos seres limitados por estas tierras, por tanto, hay que aprovechas el corto tiempo que estemos.
Tu entrada es muy hermosa.
Un abrazo afectuoso!
Apreciada Lully:
Gracias.
Otro abrazo afectuoso.
¡Feliz día, querida profesora!
¡Hola, mi apreciadísimo Thilo! Gracias mil por aquello de las efemérides periodísticas.
No conozco a ninguna periodista de apellido Efemérides, que por cierto, que apellido tan feo…, me está usted confundiendo con otra de sus múltiples fuentes escandinavas…