Uno de los temas que siempre me han obsesionado es el de mi
transitoriedad por la vida y, aunque parezca contradictorio, la forma casi permanente como olvido esta única verdad absoluta que gobierna el relámpago de mi existencia.
Cuánto me gustan estas palabras que alguna vez intenté repetir aquí, de memoria, en las que el escritor norteamericano Paul Bowles se cita a sí mismo en la película The Sheltering Sky (El cielo protector, 1990), dirigida por Bernardo Bertolucci:
Debido a que no sabemos cuándo moriremos, pensamos en la vida como un pozo inagotable. Sin embargo, todo pasa sólo un cierto número de veces y, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás una tarde de la niñez, una tarde que se volvió una parte tan profunda de tu ser, que no concibes la vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más. Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Tal vez veinte. Sin embargo, todo parece ilimitado.
(Paul Bowles. El cielo protector, 1949)
Como ya lo había comentado en algún artículo anterior, Bowles (1901-1999), quien es el autor de la novela en la que está basada la película, fue invitado por Bertolucci para que participara como narrador de la cinta.


















