(Esta entrada la publiqué el pasado 18 de julio en mi blog llamado: markota.bitacoras.com)
Estoy mudando,
no sé si de piel o pelaje,
no sé si de cuero o corteza.
Bajo la reseca coraza,
bajo la agrietada piel desértica,
emerjo lenta,
asombrada de mirada redonda y abierta.
¿Dónde he estado?
¿Desde dónde llego?
Viajera soy de mundos internos.
Adonde quiera que vaya voy conmigo,
me tengo.
¡Qué dicha!
Me habito.
Me surge brillante
nueva piel tersa viviente,
temblorosa trama,
con la fortaleza
del delgado hilo
de una telaraña.
Setenta veces siete vidas,
setenta veces siete muertes.
Vida-muerte-vida.
En cada morir reencarno y resurjo,
vital y nutrida.
Marta Restrepo
Julio 18 de 2006




















Me gustó. Pero como soy odiosamente práctico (cuando me conviene), preferiría que en esta reencarnación duraras un poquito más de tiempo. Un abrazo. THILO
PD Llegué aquí averiguando por tus otras alegrías.
Thilo, es una reencarnación metafórica, te lo aseguro.
Yo, sin ser fanática, soy escéptica frente a lo sobrenatural. Lo que sí he verificado es que en el curso de la existencia ocurren ciclos que se cierran y ciclos nuevos que inician.
No me gustaría que la reencarnación existiera, y, de pronto, por algún error en la asignación de cupos, yo regresara convertida en una fanática pronazi o de la música de Richard Clayderman, por ejemplo.
Un abrazo.
No seas tan negativa….podrías reencarnar en una Marbelle venezolana, ¡¡¡¡que sale con Hugo Chávez!!!!!
No cierres puertas….
Thilo, ya ves… no está mala la idea.