(Esta entrada la publiqué en mi blog llamado: markota.bitacoras.com, el pasado 13 de julio)
Acaban de inhabilitar por 20 años a uno de los ex presidentes del Instituto Colombiano de los Seguros Sociales (ISS), Guillermo Fino, para que se desempeñe en el sector público, por haberle cobrado la bobadita de 4000 millones de pesos de comisión a la empresa alemana Fresenius Medical Care Colombia S.A., por adjudicarle un contrato para que le prestara servicios a pacientes de la unidad renal del Seguro. El contrato, por valor de 40 mil millones, se firmó en 2002.
La descripción que hacen las revistas Cambio y Semana, de cómo los participantes de este delito hicieron toda clase de maromas para meterse el dinero al bolsillo, tratando de no dejar rastro, es asombroso. No le encuentro diferencia con la forma como operan los narcotraficantes y los secuestradores.
No contento con esta mordida, con un sentido muy “Fino” para conseguir dinero fácil, el funcionario público se metió en el otro bolsillo un 6% de comisión, es decir, otros 2400 millones, por ordenar el pago de la cartera que le adeudaba el ISS a Fresenius en 2001, por un monto superior a los 40 mil millones de pesos.
La noticia del número de años de inhabilitación a Guillermo Fino, sumada a la de la multa de 25 millones de pesos, ha sido recibida con gran alharaca, por ser la sanción disciplinaria más alta que se ha concedido en Colombia. Pero, falta por verse qué va a pasar con varias cosas:
1. Cuál va a ser la sanción penal para este delincuente.
2. ¿Será que los dineritos del negocio entre Fino y Fresenius van a permanecer guardados en algún banco del exterior, de esos donde se garantiza el anonimato de las cuentas, hasta cuando termine de pagar su pena, con término anticipado por buena conducta, para poder disfrutar de las mieles del negocio? ¿Será que se los van a decomisar?
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