La mujer salvaje

Llevo varios años leyéndolo. O, mejor, lo he leído varias veces en los últimos seis, tal vez siete, años. Y, como ocurre con las cosas buenas, cada vez que me aventuro en alguna de sus páginas me sumerjo y empiezo a bucear en el camino hacia mí misma. Hablo del libro Mujeres que corren con los lobos, de la sicoanalista junguiana Clarissa Pinkola Estés. ¿Sicoanalista? ¿Además, junguiana? Sí. Esto, que va en contravía de algunas de mis más antiguas creencias, se hace a un lado, porque basta leerlo para saber que la autora conoce la sicología femenina.

Este texto —por el que hasta debería cobrar comisión porque se lo he recomendado a varias de mis hermanas y a un puñado de amigas y conocidas— a lo largo de su contenido ayuda a develar en metáforas la diferencia que hay entre la siquis de la mujer salvaje, que ella equipara a la siquis sana que todas llevamos en lo más profundo, con esa que ha sido lastimada por atávicos equívocos culturales y por las experiencias dolorosas vividas en la historia personal. Pinkola Estés, narradora experta, recurre a y recorre algunos de los cuentos infantiles que alimentaron el claroscuro de muchas de mis noches y destapa las instrucciones que moldearon el deber ser, la carta de navegación que la cultura y los ancestros le sumaron a mis genes para moverme en el mundo. Y, aunque los genes definen en gran parte mi personalidad y mi temperamento, yo no soy sólo el producto de mis genes: también lo soy del ambiente.

En mi opinión, ¿qué es y qué no es Mujeres que corren con los lobos? No es un libro feminista, menos aún es machista; más bien diría, recompone los roles y le da a cada uno el lugar que le corrresponde. Tampoco es un libro de autoayuda (que, en general, me parecen inútiles y superfluos y un negocio próspero para sus autores), ni pretende dar fórmulas para alcanzar la felicidad en cinco días. No es un libro para buscar culpables. Es un libro que me ayuda a entender que soy yo quien debo atreverme a emprender el camino hacia el que “la Pinkola” llama el mundo subterráneo —es decir, hacia lo que se oculta detrás de mi conciencia—, para destapar los aspectos de mi siquis que están en pro y los que están en contra de lo que yo creo que deseo, y luego, como una loba sabia y salvaje, ver y tocar mis heridas, llamarlas por su nombre, soñarlas, limpiarlas amorosa y sanarlas.

En la presentación del libro están escritas estas palabras de Clarissa Pinkola:

Todos sentimos el anhelo de los salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, las sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.

Mujeres que corren con los lobos me provoca emociones, emociones fuertes, porque es como si alguien hubiera hurgado en mis diarios íntimos y hubiera salido a la calle a violar el sagrado derecho a guardar mis secretos. Lo interesante es que cuando expreso esto no sólo me refiero a el efecto que el libro ha producido en mí, que soy una mujer hecha y derecha, que no soy ingenua, que he leído lo bastante como para hacerme a una idea un poco más amplia del mundo que está más alla del que rodea las cuatro paredes de mi casa, sino también hablo del que ha producido en los hombres y mujeres con los que he hablado sobre él.

Un sueño perfecto para inescrupulosos

Entre el maremágnum de spams que recibo a diario en mis correos electrónicos ofreciendo Viagra en todas sus formas, cursos gratuitos de Excel, relojes falsificados de marcas costosas, visas de entrega inmediata, exóticas formas de ahorrar o de ganar dinero, etc., hoy recibí uno que me dejó boquieabierta.

Nunca abro los correos que van a esa carpeta, porque me da terror abrir algún archivo dañino, pero leo los títulos, para ver si por error se ha ido algún correo extraviado. No vi nada conocido. Después de escanear el listado, cuando ya me disponía a borrar todo, en una fracción de segundo logré frenar en seco y no repetir el acto mecánico de hacer click sobre el ícono “Borrar todos los mensajes de Spam”, porque mis ojos vieron algo que me llamó la atención. Un correo anunciaba lo siguiente: r u looking to BUY Bacheelor/MasteerMBA/Doctoraate dip1omas? read more her mwqhjk qtxtx h562pa3l (¿Está buscando la manera de comprar diplomas, ya sea de título universitario, o de maestría en administración de negocios, o de doctorado? Lea más…). Continuar leyendo ‘Un sueño perfecto para inescrupulosos’

Profundo Hades

En sueños vislumbré el profundo Hades,
inocente descendí por un sendero
que bordeaba las paredes del oscuro Averno,
bebí con avidez en las aguas de las riberas del Aqueronte,
humedecí mis pies en el Cocito,
me preparé un reconfortante té
con las corrientes del Flegetonte,
me alejé cautelosa del Estigia
y en la suave corriente del Lete floté ligera.

A lo lejos mi madre, de pie,
cristalizada estatua,
torre, placenta,
tibieza ausente,
fatal umbilical cordón,
cuencas vacías,
confiada iba, cabeza al frente;
se fue alejando mientras Caronte
triunfal escolta, boga eficiente,
la conducía al profundo Hades.

Marta Restrepo
Abril 19 de 2008

“Uribe-Bush y Chávez enlodan el norte suramericano”

Mi colega periodista, bloguero y amigo virtual, el español Félix Soria, quien entre muchas otras cosas es redactor del diario La voz de Galicia, desde su blog Im-Pulso atendió mi llamado para que en la blogosfera española se manifestaran voces equilibradas, en relación con el conflicto ecuato-colombo-venezolano.

Obviando sus generosos halagos para con Markota, invito a leer su post, titulado: “Uribe-Bush y Chávez enlodan el norte suramericano”.

Fantasías de un megalómano

Chávez nuestro vecino con sueños bolivarianos y un proyecto expansionista desquiciado está apelando a todos los recursos posibles para vender la idea de que hay que invadir a Colombia, para evitar que, como él mismo dijo, “se convierta en otro Israel”. ¿A quién le importa en el globo terráqueo, en caso de que esto llegara a ocurrir? Continuar leyendo ‘Fantasías de un megalómano’

La agenda oculta de Chávez

Todos los argumentos y el júbilo inicial de la prensa local de Colombia, luego de la muerte de Raúl Reyes y de otros dieciséis guerrilleros a manos del ejército nacional en territorio limítrofe colombo-ecuatoriano, palidecen en contraste con la preponderancia que en el plano internacional se le ha dado al hecho de que el ataque militar hubiera tenido lugar en tierras ecuatorianas. Continuar leyendo ‘La agenda oculta de Chávez’

Pausa

Las tijeras, perezosas, reposan contra el dintel del portalápices de vinilo transparente. Una resma de papel me mira fija y busca mis pupilas. Una hilera densa de palabras crudas se me agolpan aquí dentro; no están listas todavía.

Apago el computador y deslizo hacia atrás la silla de rodachines; me levanto. El paño gris cobalto de la silla en reposo en ausencia mía se aprieta contra la madera tibia del escritorio. Mis objetos hibernan somnolientos, me esperan confiados.

La luz en gradientes tenues se diluye en retirada y el mundo imperceptible vira de polícromo a inconscientes grises. La bruma en mi ventana se aletarga y todo parece entrar en pausa.

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Todo parece ilimitado

Uno de los temas que siempre me han obsesionado es el de miluz-y-humo-2.jpg transitoriedad por la vida y, aunque parezca contradictorio, la forma casi permanente como olvido esta única verdad absoluta que gobierna el relámpago de mi existencia.

Cuánto me gustan estas palabras que alguna vez intenté repetir aquí, de memoria, en las que el escritor norteamericano Paul Bowles se cita a sí mismo en la película The Sheltering Sky (El cielo protector, 1990), dirigida por Bernardo Bertolucci:

Debido a que no sabemos cuándo moriremos, pensamos en la vida como un pozo inagotable. Sin embargo, todo pasa sólo un cierto número de veces y, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás una tarde de la niñez, una tarde que se volvió una parte tan profunda de tu ser, que no concibes la vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más. Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Tal vez veinte. Sin embargo, todo parece ilimitado.

(Paul Bowles. El cielo protector, 1949)

Como ya lo había comentado en algún artículo anterior, Bowles (1901-1999), quien es el autor de la novela en la que está basada la película, fue invitado por Bertolucci para que participara como narrador de la cinta.

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Un punto de vista muy personal

Este es el blog de Marta Restrepo. En él se expresan todas las martas que me habitan: la racional, la emocional y todas sus subdivisiones.

Algo sobre mí

Entrevista en equinoXio, en la columna de Lully: "Al desnudo en mi balcón".

Libertad sin condiciones

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